La frontera que une Venezuela y Colombia entre Táchira y Norte de Santander respectivamente reanudó la tarde de ayer su actividad parcialmente luego de permanecer cerrada desde el lunes por orden del gobierno venezolano tras los homicidios de dos guardias de la GNB.
Cuadrillas de efectivos militares se han desplazado por el tramo fronterizo para aumentar el resguardo de vigilancia en la zona.
El cierre de la frontera ha generado contratiempo y pérdidas en el comercio de la zona, se estima que la pérdida ronda los 4 millones de dólares diarios.